#SoftwareLibre
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Plan de software libre

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La Razón Digital /

 Eliana Quiroz*

23:32 / 06 de agosto de 2017
 
El 12 de julio se promulgó el DS 3251 que aprueba el Plan de implementación de gobierno electrónico y de software libre en el Estado boliviano. Este plan detalla los lineamientos para que las instituciones públicas implementen programas de infraestructura de telecomunicaciones y conectividad, innovación tecnológica, seguridad informática, simplificación de trámites, entre otros. Por otra parte, define la migración a software libre de los sistemas informáticos de entidades de gobierno en un plazo de siete años. 

La aprobación de este plan ha sido largamente esperada por activistas y funcionarios que promueven la soberanía tecnológica; y también resistido por otros funcionarios que argumentan dificultades tecnológicas, de recursos humanos y de financiamiento de esta migración. Lo cierto es que la seguridad de los datos e información pública que actualmente administran las instituciones de gobierno es precaria, y es un argumento suficiente para entender la importancia de esta medida. 

Déjeme explicarme. Cuando se usa un programa informático desarrollado por una empresa privada que vende la licencia de uso, la información que fluye en ese programa informático se guarda en una computadora (un servidor) que no está en Bolivia. Es decir, sale de territorio nacional hacia los servidores de la empresa privada en cuestión. 

Hay denuncias de que esas empresas privadas de desarrollo de software le abren una puerta trasera al departamento de inteligencia norteamericano para que acceda a la información. Lo explico con un ejemplo, los mensajes que se escriben en los correos de Gmail, Hotmail o Yahoo (que son usados por funcionarios y autoridades) salen de Bolivia, pasan por servidores en Estados Unidos, allí se graban y después llegan a destino.

Esto incrementa la inseguridad de la comunicación entre funcionarios, la gestión de los datos personales de los ciudadanos que las entidades públicas recaudan para los trámites e información pública en general.

Lo opción es comprar un programa informático de correo electrónico o bajarlo de un repositorio gratuito, instalarlo en un servidor en Bolivia y modificarlo según nuestras necesidades. De esa manera, la información y los datos no tendrían que salir de territorio nacional, y se preserva su seguridad. Esto solo se logra con un software libre.

Esta es una de las principales razones por las que se ha aprobado el Plan de implementación de software libre y estándares abiertos: ser más soberanos con relación a la información pública y los datos de los ciudadanos; y lo celebro.

* Ciberactivista y  burócrata .


Lecciones del código abierto para cambiar el mundo

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Lecciones del código abierto para cambiar el mundo
Foto: iStock
Por: Santiago La Rotta
En Twitter: @troskiller

“El mundo de las startups gira alrededor de un tema: ¿qué es lo que mi mamá ya no hace por mí?”. La frase, cuyo autor varía dependiendo de quién la cita, ha hecho carrera porque pareciera decir algo muy cierto de Silicon Valley y el modelo de vida que ha ido construyendo alrededor de la tecnología.
Un modelo en el que abundan aplicaciones que ofrecen pasear al perro (con la promesa asegurada de una hora mínima de ejercicio), hacer las compras de la casa o incluso ordenar la habitación. (Lea "Tecnología con beneficios sociales")
La visión de los servicios por demanda claramente resulta útil para algunos. Una porción de estas compañías cuenta con valuaciones por encima de los US$1.000 millones y cientos de miles de usuarios cuando menos. Sus declaraciones de principios suelen ser ambiciosas y están plagadas de palabras como liderazgo e innovación: todas aspiran a transformar el mundo, a mejorarlo. El punto es que si bien son empresas exitosas, cuesta un poco imaginar un futuro que es diseñado por un nicho para un nicho. Y por futuro se entiende algo más grande que la forma de hacer negocios. (Lea "El código abierto está redefiniendo la forma de hacer negocios")
Resulta evidente decir que la tecnología ha alterado profundamente la vida moderna. Pero estas transformaciones suelen estar más ligadas al auge o declive de industrias y formas de producción (que no son poca cosa, cabe decir). “Lo que vemos en la comunidad del software de código abierto es que no sólo ha creado un nuevo espacio para la innovación tecnológica, sino toda una cultura con el potencial de afectar la forma como vivimos, creamos y distribuimos conocimiento e incluso la manera como vemos el ejercicio político”.
Nathan Seidle es el fundador de Sparkfun, una plataforma en la que se distribuyen proyectos de hardware abierto: al igual que el código abierto (OSS, por sus siglas en inglés), este modelo de diseño de hardware privilegia el hecho de compartir y construir nuevas cosas sobre las ideas de otros.
Hablar de código abierto implica que el código fuente de un programa, algo así como el corazón de un software, es libre para ser utilizado y modificado por otros desarrolladores, que no necesariamente son autores de la primera versión de este código: adaptar y compartir son la esencia de este tipo de productos.
“La forma como se construyen estos proyectos, la mentalidad detrás de esta forma de tecnología, necesariamente requiere un colectivo, de colaboración. Y esto puede tener implicaciones muy profundas a nivel de las empresas, claro, pero también en la sociedad: se trata de construir entre todos”.
Las palabras de Seidel tienen un eco inmediato en Richard Hulskes, cofundador de InMOOV, una iniciativa que busca acercar el mundo exterior para niños que requieren largos períodos de hospitalización. La idea del proyecto es proveer un robot que, controlado por estos pacientes, se convierta en una suerte de herramienta para explorar la vida más allá de los muros del hospital. “Todo se fabrica con impresoras en 3D y los diseños son abiertos, así cualquiera puede modificarlos, hacer nuevas adaptaciones. Esto nos ha permitido contar con una especie de ejército de voluntarios de todo el mundo y mejorar nuestra idea inicial con las adiciones de otros colaboradores”.
El modelo colaborativo de trabajo no es un asunto que nació de la mano de una comunidad de desarrolladores de software. Bulle en lo profundo de casi cualquier construcción social de la especie. Lo interesante acá es justamente eso: los movimientos de código abierto, de software libre, de redes peer to peer existen gracias a la cooperación de varios, muchos, todos. Sin una participación colectiva no sólo no serían modelos exitosos, sino probablemente no existirían.
Parte de su éxito también radica en otro asunto que, aunque cierto, no siempre resulta tan evidente. El conocimiento y la creación son procesos que, incluso partiendo del individuo, suelen estar cimentados en el pasado. En otras palabras, una obra maestra tiene raíces en el trabajo de otros. No se trata de robo ni de plagio. Estos son conceptos más asociados con una forma de tranzar con las ideas, que con la idea misma de crear.
“El modelo del código abierto y del software libre nos lleva a repensar la forma como trabajamos y como producimos. Y sí creo que nos acercan más a eso que llaman la economía del compartir”, en opinión de Felipe Ceballos, un desarrollador colombiano que esta semana recibió un premio global por innovación en OSS durante el Red Hat Summit en San Francisco.
La economía del compartir implica establecer que el trabajo colaborativo es la base de la innovación y la solución de problemas. Esto en la práctica envuelve cosas como redefinir los marcos de propiedad intelectual (diseñados para un mundo muy anterior al digital) y abrir el flujo de información para el colectivo, para la comunidad.
Comunidad es una palabra clave acá, porque es la estructura básica sobre la que se han construido los movimientos de OSS y software libre. “Las jerarquías en las empresas que nos han ayudado a solucionar tantos problemas hoy no funcionan porque impiden la innovación, no la crían. El cambio y la innovación no siguen reglas claras, estructuras fijas. Son flexibles. Una comunidad de desarrolladores entiende esto y por eso tiene éxito”, en palabras de Jim Whitehurst, CEO de Red Hat y una especie de evangelista de algo que describe como la organización abierta.
La cultura del código abierto gira alrededor de conceptos como la meritocracia y la colaboración. Ambas son ideas que, aplicadas similarmente a cómo operan en tecnología, pueden tener un impacto enorme en la política, por ejemplo. Construir la capacidad para que la innovación en las comunidades sea mayor que la suma de sus miembros individuales es el gran reto de liderazgo de nuestra era”.

Fuente

Debemos apostar por el software libre.

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por Dani Gutiérrez
El software libre, y por extensión las TICs y el conocimiento abierto y libre, son bienes comunes semejantes al aire que respiramos o al agua de un manantial del monte. De uso universal, con libertad para su adaptación y mejora, sin restricciones salvo quizás la de preservar su libertad. Y muchas veces gratis. Algunas demostraciones de este paradigma son la wikipedia, Euskalbar, o el kernel Linux, usado en el sistema operativo Android (a pesar de no ser libre la versión oficial de este sistema), y en 485 de los 500 supercomputadores más potentes de todo el planeta.
Una de sus ventajas es que es una herramienta ideal para el camino hacia la soberanía tecnológica. Hoy en día vivimos en un mundo informatizado y telecomunicado, tanto en lo personal cotidiano como en lo profesional. No hay más que mirar alrededor en cualquier vagón del metro bilbaíno o el sinfín de empresas que no podrían mantenerse al margen de esta realidad. La cuestión es en qué manos o en qué servidores residen el código y los datos que movemos. Esta pregunta cobra más importancia en el caso de gobiernos y entidades de cierto tamaño. No sería razonable que éstas se aten o depositen su información en manos de empresas privadas extranjeras, como a menudo ocurre por el hecho imparable de la nube, por los cantos de sirena en base a la sencillez o comodidad de uso, y por la gratuidad aparente. El software restrictivo o no libre perpetúa la dependencia hacia entidades privadas y con frecuencia externas al país, como es el caso de la multinacional Microsoft con sede europea en Irlanda para pagar menos impuestos, o el todopoderoso Google de quien pocas se libran.
El software restrictivo o no libre perpetúa la dependencia hacia entidades privadas y con frecuencia externas al país
En segundo lugar, el software libre constituye un motor económico. A pesar de que a veces su uso es gratis, en otras ocasiones conlleva oportunidades de negocio para las empresas proveedoras de TICs, especialmente en el caso de micropymes, al ofrecer una batería de productos a coste de licencia cero pero que son revendibles con servicios de valor añadido, bien a la hora del despliegue de soluciones (ej. instalación, formación), bien como piezas sobre las que construir sistemas más potentes. Con el software restrictivo, el dinero dedicado al mismo no es inversión sino gasto, ya que se va en forma de licencias cerradas pero no crea programas para el erario público. Se trataría, por tanto, de cambiar estas licencias por horas de trabajo a poder ser locales. A modo de ejemplo, si algún día en Euskadi se apuesta seriamente por reemplazar un Oracle o un Microsoft Office, presentes en numerosas instituciones públicas, por otras soluciones libres desarrolladas o mejoradas aquí a partir de piezas libres, nos retornaría un flujo de capital significativo. Porque tenemos universidades y empresas suficientemente solventes y capacitadas para ello. Una buena muestra es la treintena de organizaciones que forman ESLE, la asociación de empresas de software libre de Euskadi.
Finalmente, el software libre es una fuente idónea para la mejora continua: los componentes pueden ser mejorados por comunidades, personas y empresas de todo el mundo, quienes a su vez tienen la potestad para dejar a disposición pública sus versiones mejoradas. La velocidad de este mecanismo depende de distintos factores: el interés de las usuarias por cada producto, el compromiso y los recursos de quien está detrás de cada programa, la filosofía de generar mejoras y compartirlas o, a la contra, cerrarlas... Dentro de las mejoras se incluyen también las adaptaciones, asunto crucial en nuestro caso por la necesidad de incluir el euskera en nuestro software; el bilingüismo suele resultar más costoso en tiempo y dinero si se hace en programas restrictivos y no en libres.
Todo lo dicho aplicado a software y también a hardware lo vamos a ir viendo ya en el desarrollo de la IoT (Internet of Things) y las impresoras 3D, próximos hit parade tecnológicos que están a las puertas, y que van a constituir otro hito de impacto análogo al de los smartphones de pantalla táctil, la web 2.0 y las redes sociales.
Uniendo los argumentos anteriores, bueno sería que los organismos públicos y aquellas organizaciones que apuestan por los bienes comunes sean ejemplo tractor de su uso, promoción e incluso hagan aportaciones en forma de productos mejorados, o colaboren con inversiones en dinero o recursos. Esta apuesta no se ha de hacer con una óptica cortoplacista, quizás derivada de otras motivaciones. Al igual que en unos pocos meses no acabaremos con los micromachismos, ni con la cultura del crecimiento económico sin límites, ni con la creencia de que el pleno empleo es algo alcanzable, la transición del software restrictivo al software libre conlleva un cambio no sólo tecnológico sino cultural; que gradualmente se convierta en realidad requiere la dedicación de esfuerzos y recursos durante años. Es una apuesta de país sobre la que reflexionar si queremos llegar lejos y apostamos de verdad por lo "público y de calidad". Es una apuesta en la que sí caben todas y todos los que quieran hacerla en serio, y pongan por delante el interés del beneficio común.
Dani Gutiérrez es miembro del Consejo Ciudadano de Euskadi de Podemos y trabajador del sector del Software libre.

Fuente: El Diario.

Cultura libre.

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Algunos artistas consideran que el mismo acto de creación es colectivo, no individual

La Razón / Eliana Quiroz


Un proyecto de ley en la ciudad de La Paz despertó una fuerte reacción en contra de parte de artistas, cultores, gestores culturales, productores e intérpretes en el último mes. Se trata del proyecto de Ley Municipal 100 de Protección al Derecho de Ejecución de Obras Musicales que amplía las facultades coercitivas de la Sociedad Boliviana de Autores y Compositores de Música (Sobodaycom) para cobrar y administrar el dinero por derechos de autor de ejecuciones públicas o emisiones de obras musicales. 

Esta acción apuntaría a que los artistas reciban algunos ingresos cada vez que sus obras sean ejecutadas públicamente en discotecas, karaokes, restaurantes, cines, teatros, entradas folklóricas, fiestas de barrios, festejos patronales, festivales, ferias, entre otros.

Hasta aquí todo parece sonar bien, pero como todo lo importante en la vida, el tema es más complejo. Varios artistas no están de acuerdo con esta normativa, porque prefieren que sus obras sean libremente difundidas, que la sociedad las disfrute sin tener que pagar por ello y que otros artistas las usen para crear e innovar, para construir encima de ellas. Esto es lo que se conoce como cultura libre.

Lo que pasa es que esos artistas tienen una forma diferente de pensar en la creación y difusión del arte. Creen que el mismo acto de creación es colectivo, no individual y que ser un artista implica una función social que debe estar al alcance de todos. Las formas para ganar dinero son otras, por ejemplo, dan conciertos o talleres, en la lógica de que mientras más gente escuche sus canciones, tendrán más público que vaya a sus conciertos o deseosos de aprender de ellos. Es un nuevo modelo que devuelve a los autores la decisión de abrir sus creaciones en la medida en que deseen. Y aún más, es una posición ética frente a la difusión de las creaciones que antepone el bien común a los intereses privados.

Una crítica principal al modelo de derechos de autor es que promueve la concentración de las ganancias por las creaciones musicales en manos de las grandes disqueras y otros intermediarios que difunden las obras y se quedan con las ganancias. Lo mismo sucede con otras actividades humanas de creación: la ciencia, la autoría de libros, las películas, el software y la tecnología. En todas ellas, muchos autores deciden autónomamente liberar sus creaciones y, de esa manera, promover la innovación y la creación social. 

Son dos formas de concebir los aportes que cada ser humano hace a la sociedad, ambas legítimas, pero ninguna debería ser impuesta encima de la otra como pretenden hacer con el proyecto de Ley Municipal 100. Solo para aclarar mi posición: yo apoyo la opción de la cultura libre. 

Fuente: La Razón

Maskin: “Soy un firme partidario del movimiento de software libre”

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La teoría de diseño de mecanismos de intervención económica le valió a Eric Maskin (Nueva York, EE UU, 1950) el mayor galardón que se puede recibir en su campo: el Nobel. La pasada semana, en la Universidad Carlos III de Madrid, este matemático dedicado a las ciencias sociales explicó al auditorio cómo su trabajo teórico puede aplicarse para explicar los resultados de las votaciones electorales y los efectos de la globalización. También es un estudioso de los modelos de propiedad intelectual y aboga por el código abierto
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Eric Maskin, nobel de Economía en 2007. / Sinc - Olmo Calvo.
Ganó el Premio Nobel por la teoría del diseño de mecanismos y lo está empleando a las reglas del juego electoral. ¿Qué aplicaciones tiene en este campo?
He analizado varios métodos de votación, y en concreto, uno de ellos, la elección por mayoría absoluta (majority rule) funciona mejor para reflejar los deseos de los votantes que los demás. Lo que sí es cierto es que también reduce la capacidad que los electores para elegir a sus candidatos de forma estratégica; es decir, cuando prefieres a un candidato ‘X’ frente a uno ‘Y’, pero votas a Y porque ves que X no tiene opción de ganar. Esta forma de votación estratégica es más compleja porque hay que anticipar las preferencias de los demás. 
Habla también en sus estudios del concepto de ‘no manipulabilidad’, ¿a qué se refiere?
"Votar de forma estratégica implica que no eliges a quien realmente prefieres"
Precisamente a eso: a que votar de forma estratégica es negativo porque induce a la gente a votar en contra de sus preferencias. Implica que no eliges a quien realmente prefieres. 
¿Se podría utilizar esta teoría en otro tipo de elecciones que no fueran las presidenciales?
A cualquier tipo de escrutinios donde exista un solo ganador.
¿Y en unas elecciones europeas?
Sería más complejo cuando vas a elegir a un parlamento completo.
¿En qué otras instituciones ha aplicado su diseño de mecanismos?
Se puede aplicar en regulaciones financieras y para tratar de prevenir una crisis financiera. También para el diseño adecuado de políticas medioambientales.
Precisamente con la crisis parece que el medioambiente ha pasado a un segundo plano...
"Uno de los pocos beneficios de esta recesión es que el consumo de energía disminuye"
El medioambiente no ha sido una prioridad durante muchos años. No era un tema urgente, pero uno de los pocos beneficios de esta recesión es que el consumo de energía disminuye. No hay tanta demanda de gas y petróleo como antes. Cuando vayamos saliendo de esta crisis, el problema medioambiental volverá a lo más alto de nuestras preocupaciones. Me alegra ver, por ejemplo, que el presidente Obama anuncie una serie de medidas importantes que el Gobierno de los EE UU espera implementar para lidiar con el cambio climático. Estas políticas podrían realizarse también en otros lugares, particularmente en países como China. Creo que aún tenemos una oportunidad para luchar contra el calentamiento global.
Por como va evolucionando la crisis, ¿cree que los políticos tienen en cuenta las teorías económicas?
Directamente o indirectamente tienen que pasar por la teoría económica. Hay una famosa frase del economista británico John Maynard Keynes que dice que incluso la gente que piensa que está fuera de toda influencia intelectual, sin embargo, se hace eco de los puntos de vista de los principales economistas. 
¿Y Europa está tomando las decisiones económicas correctas?
Creo que la tendencia a los recortes no es una política exitosa. Me alegra ver que el Banco Central Europeo está estimulando ahora más el mercado. La política de recortes va en contra de la producción y mantiene la economía en depresión.
¿Cómo se puede incrementar el consumo en este contexto?
Una forma es invertir en proyectos que empleen a gente, como infraestructuras y mejoras en las comunicaciones.
"La política de recortes va en contra de la producción y mantiene la economía en depresión"
¿A qué se refiere con infraestructuras, a obras civiles?
Por infraestructuras me refiero a todas las fuentes e inversiones que el Gobierno hace para asegurar que los negocios y el comercio fluyan libremente.
En España decrece el consumo y tenemos una tasa de paro alta...
El Gobierno español podría hacer más para incrementar el empleo contratando a la gente en proyectos públicos. 
También ha estudiado los sistemas de propiedad intelectual. ¿Cuál es el mejor modelo?
Mi trabajo se basó sobre todo en el software. Creo que la experiencia estadounidense nos enseña que las patentes en software interfieren con la innovación. No son una buena forma de estimular. Soy un firme partidario de los movimientos de software libre. Me gustaría que la propiedad intelectual en el área del software se relajase.
"Me gustaría que la propiedad intelectual en el área del software se relajase"
Pero no deja de ser un mercado...
Claro, pero si otro imita mi software, podrá hacer mejoras y potenciar el negocio. Hacer software no es como crear un fármaco. En esta área hay pequeños descubrimientos que se frenan por la fuerte protección intelectual.
Por último, ¿en qué trabaja actualmente?
Además de estudiar los métodos de votación electoral, como me gusta trabajar en varios proyectos al mismo tiempo, estoy estudiando la desigualdad y por qué la globalización ha provocado que aumente. Estamos viendo que ha crecido mucho en los últimos treinta años. Países como India o China son cada vez menos equitativos. La gente creía que habría más igualdad como resultado de la globalización. ¿Por qué no es así? Eso es lo que estoy intentando averiguar.

Fuente: SINC.

Software libre: una forma ética de entender el software.

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 por Juan Carlos Uribe ( @juanicum)

Software libre. -     Agencia

Si buscanos el significado de ética en Internet seguramente esto producirá miles de resultados, una completa maraña relacionada con diferentes disciplinas y difícil de comprender. Luego de analizar los resultados se podría señalar en términos generales que la ética es la rama de la filosofía que trata de la moral y de las reflexiones del hombre como los fundamentos de lo que se considera bueno, debido o correcto. En casi en todos los países del mundo es un asunto que se deja en manos de cada quien y está fuera de sus sistemas de justicia.

Se ha dicho que la ética se asocia a varias disciplinas pero, ¿cuál es su relación con el software?

Un software, programa o aplicación (como actualmente se le dice por su versatilidad de funcionamiento en dispositivos tales como los teléfonos celulares, tabletas, computadoras o sencillamente Internet), es buscado para ayudar a resolver problemas particulares de una forma eficientemente a sus usuarios; para ellos, es como una especie de caja negra, entran datos y sale información procesada, no saben lo que se hace adentro y tampoco le dan importancia a todo lo implícito que viene con él.

Analicemos entonces lo implícito. Las últimas tendencias nos dicen que el producto final de las empresas o personas desarrolladoras de software, en realidad no es el software sino el conocimiento que va en el software, por ejemplo, si utilizamos una aplicación de retoque fotográfico estamos aplicando conocimientos de muchas personas que han estudiado este proceso por años, pero como usuarios no vemos el conocimiento, solo el resultado. Por esto es que se dice que el software es conocimiento convertido en una herramienta.

Es sabido que los porcentajes de analfabetismo han sido y son una limitación para el progreso y el desarrollo de una sociedad, con esfuerzo han bajado; pero por otro lado, el analfabetismo digital ha subido. Si el software es conocimiento el fracaso vendrá si se restringe el acceso a esa caja negra y más aun si se restringe su distribución.

Si parafraseamos a la Fundación de Software libre (Free Software Foundation), diríamos que ante todo, el software libre es una forma ética de entender el software. Estas las cuatro razones que los usuarios deben saber:

-    Libretad0: derecho a utilizar un software, programa o aplicación (conocimiento), sin restricciones, donde quiera, como quiera y para lo que quiera.

-    Libertad1: derecho a estudiar cómo funciona el programa (que conocimientos tiene la caja negra) y, si lo desean, adaptarlo a sus necesidades específicas.

-    Libertad2: derecho a distribuir copias de software (conocimiento) a sus amigos, empleados, conocidos, empleadores y, en fin, a cualquier persona que deseen.

-    Libertad3: derecho a mejorar el software, programa o aplicación (enriquecer con más conocimiento), publicar y distribuir sus mejoras al público (o a quien deseen) de modo que más personas salgan beneficiadas de los cambios.

Es importante mencionar que la libertad no existe per se, es una creación humana que cada cierto tiempo se crea y va tomando una nueva forma. Entonces, estas libertades en forma de licencias harían del software libre no solo una cuestión técnica y para técnicos sino una cuestión ética.

El software en este nuevo siglo podría convertirse en un servicio público porque llegaría a ser el nuevo depositario del conocimiento humano, si esto fuera así, se necesitarían repositorios universales que funcionen como bibliotecas.

Por lo tanto, es necesario que los usuarios contemos con información para tener una idea clara de lo que debemos esperar sobre el uso de un determinado software, programa o aplicación y seamos quienes, al final, podamos decidir sin perder de vista las consecuencias.

Fuente: Los Tiempos

El software libre, motor de la sociedad digital.

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por Alejandro Salamanca Mazuelo (*)

En la industria de la informática, algunas empresas crean resistencia hacia un producto de la competencia, diseminando información vaga, imprecisa, sesgada o tendenciosa. Esta táctica (poco ética pero eficiente), la usan cuando el costo por la publicidad inicial sobrepasa cualquier retractación posterior. Es tan conocida esta forma de eliminar a la competencia que tiene hasta nombre propio: FUD (del inglés Fear, Uncertainty and Doubt, en español miedo, incertidumbre y duda).

En los últimos años, una de las víctimas propiciatorias del FUD ha sido el software libre. Les ha sido fácil por el poco conocimiento de las personas acerca del tema. Si preguntamos al azar ¿cuánto sabes del software libre?, la respuesta casi siempre es «nada». Es más, si preguntamos ¿has usado alguna vez software libre? nos responderán que no. 

Entonces, ¿porqué las empresas hacen FUD sobre algo tan intrascendental?
Porque en realidad el software libre se está volviendo omnipresente.

No se sorprenda saber que su celular android o su navegador Firefox o Chrome son software libre. O que la NASA, GOOGLE, TOYOTA, FACEBOOK, la Bolsa de Valores de NY, la CERN y miles de megainstituciones y megaempresas usan software libre. En la internet, la mayoría de los sitios web, funcionan sobre software libre y es un software tan poderoso, que más del 90% de las supercomputadores del mundo lo han instalado. De igual manera, la mayoría de los dispositivos «pequeños» (celulares, televisores, heladeras, gps, kindle, microondas, sistemas de navegación de los autos, satélites, routers, juguetes, etc.) usan software libre porque no es complejo ni es enorme.

Ese desarrollo imparable en todas las áreas de aplicación resulta natural porque, el software libre, es afín a la idea del proceso colectivo de construcción del conocimiento científico que exige publicar los trabajos para ponerlos a disposición de toda la comunidad científica y la sociedad. De igual manera, en el software libre se alienta a que los programadores compartan su conocimiento y que permitan a los demás a que usen ese conocimiento de forma libre. Esta forma de ver y hacer las cosas, posibilita que los programadores no tengan que estar en un permanente estado de «descubrir la pólvora» y se dediquen a lo que no está hecho. Así, cada programador avanza más rápido y más centrado, «subido en los hombros de gigantes» como dijo Newton.

Los programas y sistemas del software libre son construidos sobre un conocimiento acumulado y progresivo. Millones de dólares, pesos, euros, yenes, etc. del trabajo de personas que realmente están compartiendo conocimiento en forma de líneas de código. Un producto mundial que permite la participación de los más grandes expertos y de aquellos que apenas están rozando la superficie.

En contraparte, el software que no es libre (llamado propietario o privativo), encapsula el conocimiento de su construcción para que, nadie pueda revisarlo, entenderlo o replicarlo (y que sea castigado severamente por las leyes si lo hace). Con esta forma de trabajo, cada proyecto tiene que empezar de casi cero y competir contra los que ya llevan años en el negocio. Una lógica de negocio del siglo pasado, donde compartir conocimiento es darle «herramientas al enemigo» y donde el cliente debe «depender completamente» del proveedor.

El software libre que en ese sentido es transparente, porque se provee del conocimiento y del código de cómo funcionan los sistemas, haciendo además imposible que se introduzcan rutinas adicionales con «agenda propia» (mecanismos de apagado automático «si no pagas a tiempo», el «ciberespionaje» o el malware). Además, permite que más personas (que entiendan el código fuente y los requerimientos del cliente) puedan dar mantenimiento al software y no exista una dependencia estricta hacia el desarrollador.

Son estas consideraciones, por las que el Estado Plurinacional de Bolivia ha adoptado al software libre como una tecnología viable para nuestro país y nuestra realidad. Un modelo de crecimiento tecnológico que permite la participación de más empresas en cualquier lugar del país, que prestarán servicios de desarrollo, adecuación, instalación y mantenimiento del software. Esa gran cantidad de empresas construirán una base sólida de desarrollo tecnológico sustentable muy diferente de la realidad actual, frágil y dependiente en extremo (sin mencionar el software ilegal).

Siempre es importante recalcar que el software libre, no significa que será gratis. Aunque en este caso, el dinero se quedará en su integridad en Bolivia, pagando a la gente por su conocimiento y trabajo en vez de por el «uso de licencias».

Por ejemplo, si los 339 municipios requieren un software, el Estado pagará una única vez (para el primer municipio). Los demás municipios no lo tendrán gratis, pues, deberán contratar empresas locales para que implementen ese mismo software (pero a un costo mucho menor que si comprar uno nuevo) y para darle mantenimiento o desarrollar nuevas prestaciones. Este modelo de negocios permite que, inicialmente las grandes empresas sigan haciendo software y que las pequeñas lo implementen. El Estado gastará menos pero habrá un flujo económico mayor hacia la sociedad. El software será más homogéneo y por tanto la mejora en un municipio, podrá significar la mejora en todos.

El software libre significa un nuevo modelo de negocios donde el Estado gastará menos y aún así, más dinero se quedará en el país. Significa –hay que precisarlo– , que alguien «no ganará como antes» y que no se quedará quieto viendo pasar el desfile de millones de dólares, euros y pesos, hasta ahora bajo su control. Así que debemos estar listos y pendientes. El modelo de negocios del siglo pasado, a su arsenal de «lobby» y «premio» ahora potenciará el FUD.

Queda remangarnos la camisa y empezar a aprender sobre este fascinante mundo del software libre; ver cómo actuamos, como participamos, como generamos y como ganamos en el negocio de los próximos siglos.
Todo está de nuestra parte.

(*) Miembro de la Comunidad de Software Libre de Bolivia.

La nota de opinión se publico en el suplemento Ideas de Página Siete. Domingo,  23 de Febrero de2014.

Software libre.

♠ Posted by Mario in
Todas las reparticiones estatales deben migrar hacia plataformas de software libre.
 

 
Días atrás, finalizó el proceso de reglamentación de la nueva ley de telecomunicaciones. En uno de los decretos supremos de reglamentación, en el DS 1793, del 13 de noviembre de 2013, se definen fechas para que todas las reparticiones estatales migren, de manera masiva y obligatoria, hacia el software libre. Se trata, pues, de un paso de la mayor importancia.

Como antecedente, es importante destacar que todo el Gobierno brasileño migró hacia plataformas de software libre hace ya varios años. Concretamente desde 2003, en el gobierno de Lula da Silva. Con ello, el país vecino dejó de pagar las licencias y patentes que las grandes empresas monopólicas requieren por ejemplo para el software de oficina. Se estima que solo Microsoft tiene hasta el 90% del mercado de software de oficina que se usa en el mundo.

Ante la noticia de que Bolivia siga los pasos de Brasil, rápidamente los ejecutivos de Microsoft se pusieron en campaña para intentar convencer (hasta ahora sin éxito) a las autoridades bolivianas de que “dejaran elegir” a los usuarios el software que ellos “quisieran usar”, sin imponer restricciones a la compra de software privativo.

Si hay un concepto que es importante rescatar, que incluso está inscrito en la Agenda Patriótica del bicentenario, es el de soberanía tecnológica; pues en la medida en que las decisiones soberanas del Estado deban ser “consultadas” o “consensuadas” con las empresas monopólicas transnacionales, menos margen de acción tendrá el país. 

Ya pasaron más de diez años desde que, para vergüenza de todos, el gobierno de entonces avaló que una alianza de empresas de informática realice operativos sorpresa para verificar si nuestras entidades estatales contaban con software pirata o no.

Y como lo muestran las recientes noticias sobre la tímida (y muy poco trascendente) decisión de hacer transparentes algunos elementos de las solicitudes de información personal (de los internautas de todo el mundo) por parte de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos, no solo es importante poder tener control del software a nivel de usuario de oficina, sino también, y tal vez más importante aún, tener control del software de comunicación por correo electrónico, servidores y almacenamiento web.

Las ventajas del software libre no solo consisten en dejar de pagar licencias y patentes, lo cual ya en sí es virtuoso; se trata de generar un mercado local de desarrolladores y de especialistas que diseñen, modifiquen, hagan mantenimiento y operen los sistemas informáticos hechos en Bolivia. 

En otras palabras, estamos hablando de generar una industria de alta tecnología hecha en Bolivia, que puede generar empleos de calidad, que tiene el potencial incluso de generar exportaciones de muy alto valor agregado. Todo esto, mientras el país ahorra divisas. Parece una situación en la que solo podemos ganar.


La Razón (Edición Impresa) / Editorial.
 
00:00 / 17 de febrero de 2014

Software... pero que no lo llamen libre .

♠ Posted by Mario in
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El software libre es mucho más que "programas abiertos", que es lo que proyecta el término "código abierto". Cuando se introduce un concepto nuevo utilizando palabras que ya existen previamente, y que tienen un significado muy claro, se corre el riesgo de adulterar la idea.
 


El software libre a menudo se denomina "código abierto", e incluso "software de fuentes abiertas". Puede sorprender que cuando alguien utilice esos eufemismos, como hizo Cenatic etiquetando como “SFA” el artículo ¡Es la GPL, estúpido! de Marta Peirano sobre software libre, la comunidad que defiende el término original se apresure a quejarse con preocupación. 

El debate continua en blogs como el de Marilín Gonzalo y en las redes sociales, mostrando esa profunda diferencia de criterios.

¿Por qué no acepta la comunidad del software libre lo que aparentemente es un simple uso de términos distintos para referirse a lo mismo?¿Por qué es tan importante la terminología en el software libre (programas informáticos) y en el conocimiento libre (obras de conocimiento y creación)? ¿por qué preocupa tanto a los colectivos sensibilizados con ciertas ideas nuevas que otros las etiqueten con neologismos y eufemismos?


Esencia y requisitos circunstanciales

El Software Libre, propuesto por Richard Stallman, es una forma de distribuir programas, de modo que se respetan ciertos derechos (o "libertades") de los usuarios. Esto no lo cuestiona ninguna de las alternativas terminológicas, cuyas definiciones describen las cuatro libertades originales del software libre (0: Libertad de uso; 1: Libertad de estudio y modificación; 2: Libertad de copia, y 3: Libertad de redistribución de modificaciones).

Para hacer efectivas esas demandas esenciales es necesario que las obras, los programas, se publiquen con una licencia de uso que técnicamente haga realidad ese deseo. Por ejemplo, para disfrutar de la libertad de estudio y modificación la licencia debe requerir al programa que su código sea accesible; de otro modo no se podrá estudiar ni modificar. 

Estos requisitos no son la esencia del software libre (las libertades); son características circunstanciales que, dado el estado actual de la tecnología, se hacen necesarias para "implementar" esas libertades. Esas características pueden variar en función de las tecnologías, pero las libertades esenciales del software libre permanecen inmutables. 

Por eso las licencias van evolucionando con el transcurso de los tiempos; precisamente para acomodarse a los cambios tecnológicos y circunstanciales, y para garantizar que un software que utilice esas licencias sea realmente libre: que aporte las libertades, lo esencial.


Mucho más que programas abiertos

La idea original detrás de la propuesta de cambio de "software libre" a "código abierto" era tratar de evitar la palabra "free", que significa "libre" pero también "gratis"; esto por lo visto asustaba a las empresas. Este problema, en inglés, es real. 

Pero, en lugar de elegir un término que aclarase la cuestión, se optó algo muy distinto: para deshacer la ambigüedad se evitó no solo la palabra "free", también la idea de "libre" y "libertad".

Si la diferencia hubiese sido solo la cuestión del precio la comunidad del software libre hubiese adoptado inmediatamente el nuevo término; pero la cuestión es que, como hemos visto, "código abierto" es un eufemismo de consecuencias nefastas para la idea central. 

La comunidad que comparte la visión de Stallman rechazó el término nuevo con contundencia.
El software libre es una idea poderosa. Stallman consigue, con unas reglas esenciales muy sencillas (las cuatro libertades), formar un paisaje completo de beneficios sociales, técnicos, económicos, etc., y que es independiente de los detalles circunstanciales.

Eufemismo porque, tal como los propios defensores del código abierto aseveran, las licencias son las mismas, y los programas son, en principio, los mismos. 


¿Dónde está el problema? ¿Por qué esa actitud aparentemente incomprensiva de la comunidad del software libre? 

La cuestión es que el código abierto hace referencia a la apertura del código, que es un requisito circunstancial, y no a lo esencial del software libre: la defensa de las libertades y derechos. 

Como cuando un gobierno evita decir "rescate" y habla de "apoyo" o "línea de crédito", cuando se dice "abierto" para no decir "libre", se evita la esencia de la cuestión, y el resultado final, pretendido no, es que quien recibe la información percibe una idea distinta.


El software libre es una idea poderosa. Stallman consigue, con unas reglas esenciales muy sencillas (las cuatro libertades), formar un paisaje completo de beneficios sociales, técnicos, económicos, etc., y que es independiente de los detalles circunstanciales. Es, incluso, transportable a otros dominios del conocimiento.

 Este "sistema fractal" es tan potente precisamente porque ha eliminado todo lo que sobra. Se centra en lo esencial e inmutable, aquello de lo que se deriva todo lo demás.

Lo más importante no es la licencia, que cambiará con el tiempo como cambia la realidad de la tecnología y la legislación. 

Lo fundamental es saber qué es lo que queremos, para ir adaptando las licencias, los "contratos", a la realidad cambiante, salvaguardando esa esencia.

El software libre es mucho más que "programas abiertos", que es lo que proyecta el término "código abierto". 


Cuando se introduce un concepto nuevo utilizando palabras que ya existen previamente, y que tienen un significado muy claro, se corre el riesgo de adulterar la idea. 

En algunas ocasiones ese es el efecto deseado, como quizá en el ejemplo anterior del gobierno.

 En otras es una simple consecuencia inesperada. Pero en cualquier caso nos aparta de la idea original.

Desmontando la idea

Como nos enseña día a día la política, una forma de desmontar una idea poderosa, y peligrosa o poco interesante para algunos, es introducir confusión. 

El uso de nuevos términos que despisten y adulteren la idea original es una forma perfecta.

Aunque la intención original del "código abierto" pudo ser otra, en la práctica ayuda a quienes no tienen interés alguno en propagar las ideas de libertad (igualdad, derechos) del software libre. 

Por ejemplo, las empresas que basan su modelo de negocio en que los usuarios no dispongan de esas libertades, o cualquiera de sus títeres. 

Un establishment a quien la confusión le viene muy bien, porque entorpece precisamente lo que el software libre promueve y facilita: prescindir del intermediario ineficiente, del especulador estéril, etc.

Más tarde apareció "FOSS"" (Free and Open Source Software) y "FLOSS" (Free Libre and Open Source Software); es decir, "Software libre y de código abierto".

Es una postura aparentemente conciliadora que no añade claridad a la cuestión, y que es utilizada generalmente por terceros que quieren contentar a todo el mundo sin tomar partido. 

Pero ya no sabemos si libre y abierto es lo mismo o no, y al igual que "código abierto" aleja la discusión de lo esencial. Como explica Nassim Taleb (“El cisne negro”, “Antifragile”), la media tinta fragiliza.

En todo esto, el Gobierno de España creó el eufemismo "software de fuentes abiertas", quizá para "aclarar las cosas". 

Cuando se pregunta a todos ellos sobre estas cuestiones suelen decir que "es lo mismo" software libre, codigo abierto, FOSS, FLOSS y SFA, y que "las comunidades son las mismas". Si es lo mismo, ¿para qué crear nuevas terminologías, que "casualmente" evitan la cuestión central?

Coraje

Lo esencial del software libre es lo que denota la palabra "libre"", que hace referencia a la libertad, los derechos. Es lo que hace que sea un concepto tan poderoso, y en último término que funcione, es "lo práctico". Decir "software libre" es un acto de honestidad, es no ocultar la idea central aunque requiera un esfuerzo, y eso siempre es rentable. 

Echar arena en el engranaje evitando esa idea, centrando la atención en lo accesorio, es decidir una estrategia cobarde aunque se adorne con todo tipo de falacias y eufemismos. No porque se manejen ideas diferentes, por supuesto; sino porque se apropian del término original para adulterarlo, envenenando la idea, cuando dicen que "es lo mismo". 

Como diciendo, y parafraseando al político aquél, "...es lo mismo, pero que no lo llamen libre".

Fuente: El Diario.

Tiempos de terror informático.

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por Mario R. Duran Chuquimia

2001. Dias de terror informático, la Business Software Alliance (BSA) conformada por las empresas Microsoft, Autodesk Incorporate y Adobe Systems Incoporated, dentro un programa de lucha contra el uso de programas “piratas”, puso a mas de dos mil empresas en una lista negra. Dichas empresas fueron amenazadas con juicios penales y civiles por no haber pagado licencias de uso a las empresas trasnacionales.

Campaña del terror. La BSA desplegó una poderosa campaña de amedrentamiento en medios de prensa contra las empresas nacionales y organizaciones amenazándolas con inspecciones e incluso fueron demandadas judicialmente por violar la Ley de Derechos de Autor 1322, incluso se promovieron las denuncias anónimas. 

Para mostrar su magnanimidad, la BSA otorgo una tregua para que las empresas auditen sus equipos de computación y hagan una lista de todo el software que tienen instalado en sus PC y servidores. 

Luego, las empresas deben enviar a las oficinas de la BSA una copia del formulario de autoría completo con copias de las licencias que tengan. En caso de no tener todas las licencias correspondientes, las empresas deberán indicar un plan de legalización.

La gente. Las personas de a pie reaccionaron con temor, los más ocultando que en sus computadoras utilizaban software pirata, los pocos buscando alternativas. Para un país pobre el costo de las licencias era prohibitivo; por ejemplo, el Windows Millenium costaba 350 US, el Office 2000 Pro 1100 US. 

Sin embargo, pese a su precio, estos programas tenían problemas de seguridad y estabilidad. Los dueños de cafés internet de la época empezaron a buscar alternativas y a utilizar software libre, no todos, pero fue un avance (1).

Software Libre. Es la denominación del software que respeta la libertad de los usuarios sobre su producto adquirido y, por tanto, una vez obtenido se puede usar, copiar, estudiar, cambiar y redistribuir libremente. Existen distribuciones con mejores prestaciones y estabilidad que el software privativo (que requiere licencias de uso), entre ellos tenemos el sistema operativo Ubuntu, los paquetes ofimáticos OpenOffice, el navegador Firefox y el gestor de correos electrónicos Thunderbird, entre otros (2). 

El futuro es nuestro. La campaña del terror del BSA terminó cuando se demostró que sus actuaciones eran ilegales e inconstitucionales. Actualmente la BSA se dedica a hacer informes sobre el avance de la piratería. Sin embargo, como la libertad no tiene precio, te invitamos a utilizar software libre, pide una copia a la comunidad de software libre de tu ciudad (3), averigua sobre las ventajas del uso del software libre y la sustitución de programas de software privativo a software libre (4). El futuro es nuestro y libre.

(*) El autor es boliviano, radicado en la ciudad de El Alto.

Notas 

(1)Mas datos sobre la BSA en http://www.mail-archive.com/gulcr@listas.linux.or.cr/msg05134.html

(2)Ver http://es.wikipedia.org/wiki/Software_libre

(3)Visita www.softwarelibre.org.bo

(4)Ver http://www.softwarelibre.org.pe/html.php?op=SoftwareLibreParaWindows.htm...

Esta nota es parte de la accion ciudadana pro uso de software libre.




Fuente: Rebelion. 6 de Enero de 2010,

Retrasos en la Ley de Telecomunicaciones.

♠ Posted by Mario in


Aplicación postergada
La Gaceta Jurídica / Mario Durán Chuquimia

En agosto de 2011 Bolivia inicio un gigantesco salto cualitativo en tecnología, ya que la Ley 164 de Telecomunicaciones y tic (tecnologías de la información y comunicación) dejó establecido que el acceso a internet es un derecho humano básico y que el Estado boliviano deberá promover y priorizar la utilización del software libre en instancias gubernamentales.
En el caso de internet se espera que para el 2015, mediante políticas públicas, inversiones privadas y estatales, el 95 por ciento de la población boliviana acceda a internet de buenas velocidades de conexión sin límite de consumo y a costos accesibles.
En relación al software libre, se espera que una instancia estatal con apoyo de las comunidades de software libre locales y empresas, diseñe los planes, plazos e inversiones para la migración hacia plataformas del software libre; la creación, el desarrollo e incluso la adaptación del software libre para utilidad pública en el estado plurinacional de Bolivia, así como el desarrollo de contenidos educativos para el Plan Nacional de dotación de laptops y otros.
En síntesis, la Ley 164 de Telecomunicaciones y tic, por lo menos en el espíritu de la palabra escrita, marca un horizonte promisorio para Bolivia en temas tecnológicos.
Sin embargo, el gobierno boliviano aún no aplica esta norma, además que no ha cumplido con la reglamentación pues la elaboración del reglamento específico de la ley 164 ya tiene retraso de 12 meses posteriores a su aprobación, pese a que la norma establecía plazo de 120 días para la preparación de esa parte de la norma.
Por otra parte, las autoridades del ramo, como el Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, mediante el Viceministerio de Telecomunicaciones, mantiene hermetismo sobre las “nuevas versiones” de los proyectos de reglamentos de la Ley 164, lo que provoca la sospecha sobre algún tipo de arreglo del espíritu de la ley con trasnacionales del software privativo, cuya utilización está legislada por normas estadounidenses.
Otra forma de incumplimiento de esa norma por parte de instancias del gobierno boliviano es que en las licitaciones públicas de provisión de productos de software se mantiene un sesgo orientado a la utilización del software privativo, este hecho reproduce las formas de dependencia tecnológica cuestionables del periodo neoliberal.Además, la utilización de software privativo implica cuestionamientos sobre la soberanía y la seguridad nacional en áreas sensibles como la elaboración de proyecciones económicas, administración de empresas estratégicas y gestión de bases de datos personales y otros, considerando que la utilización de software privativo se encuentra bajo el arbitrio de leyes extranjeras y las consiguientes fallas de seguridad.
Al respecto, es necesario exigir el cumplimiento de la Ley 164 de Telecomunicaciones y tic; solicitar a las autoridades del sector que cumplan con sus tareas sin beneficiar a empresas trasnacionales; promover el desarrollo de campañas masivas de capacitación para el uso de software libre y navegadores independientes; la distribución gubernamental de laptops con software libre y la próxima adopción de la norma japonésa-brasileña de transmisión de televisión digital terrestre, que utiliza la plataforma de un software libre.
Es ciudadano boliviano, radica en El Alto. mrduranch(arroba)yahoo.es
Fuente: La Gaceta Jurídica. 28 de Septiembre de 2012.